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El TPV para bares y restaurantes que no pierde la cuenta de ninguna mesa

Un TPV para bares y restaurantes: el café de barra con su ticket y su QR, y con el plan Pro, las mesas con la cuenta abierta y la comanda impresa en la cocina. En nuestro datáfono o en un Android.

Barra de un bar por la mañana: un café con leche y una tostada con tomate, y una mano que arranca del datáfono un ticket con su código QR
Imagen ilustrativa generada con IA.
Gratis

Lo que tu bar hace gratis, y para siempre

El plan gratis es la caja registradora de la barra: marcas el café, cobras, sale el ticket y al final del día cierras con el arqueo. Para un bar que cobra cada consumición en el momento, puede ser todo lo que necesita. No caduca y no es una prueba.

  • Venta y cobroMarcas el producto o el importe y cobras: en efectivo, con el cambio calculado, o con tarjeta si la caja es nuestro datáfono.
  • DevolucionesDevuelves una venta y la caja emite su rectificativa. Nada se borra: la devolución queda en la cadena de registros.
  • Cierre de caja con arqueoAl final del día cuentas el cajón y la caja te dice si cuadra con lo vendido.
  • Impresoras de red y BluetoothEn un Android, el ticket sale por una impresora de red o Bluetooth. En nuestro datáfono la impresora ya va dentro.

Lo que el gratis no trae son las mesas: con él vendes en barra, y cada consumición lleva su ticket con su QR de cotejo. La cuenta abierta de la mesa está en el plan Pro.

Tres pasos dibujados: un dedo pulsa un botón, unas monedas con un billete y un ticket con su código QR
Marcas, cobras y sale el ticket.
Starter

Cuando te piden factura de la comida de empresa: el plan Starter

En un restaurante llega el mediodía en que una mesa te pide factura a nombre de su empresa, con su NIF. Y llega el día en que cambias la carta y no te apetece teclear cuarenta platos. Ese día hay un escalón más:

  • Factura completaCuando te la piden, factura con el nombre y el NIF de tu cliente, sin cambiar de programa.
  • Lector de códigos con la cámaraLees el código de barras con la cámara del teléfono o del terminal, sin comprar un lector aparte.
  • Resumen de ingresosLo que has hecho hoy y este mes, sin sumar tickets a mano.
  • Gestión de productos desde el navegadorCambias precios y das de alta productos desde el navegador; los cambios llegan a la caja en cuanto se conecta.
  • Reconocimiento automático del código EANLees un código que la caja todavía no conoce y te propone el nombre del producto: lo revisas y lo guardas.

La carta desde una foto está en camino: todavía no está. Cuando esté, harás la foto a la carta de papel, la caja te propondrá los platos con sus precios y tú los revisarás antes de guardarlos. Hoy los platos se cargan desde el navegador.

Dibujo de una carta de papel que un móvil fotografía y, al lado, una lista de productos con un café, un bocadillo, un vaso y un plato, y un dedo que confirma uno
En camino: fotografías la carta y revisas lo que te propone.
Pro

Lo que añade el plan Pro para tu bar: las mesas y la comanda

Lo que separa un bar con mesas de una barra es la cuenta abierta: la mesa pide, vuelve a pedir y paga al final. Y que lo que se pide en la terraza llegue a la cocina sin que nadie baje con un papel. Eso son las mesas y la comanda, y son la razón de este plan:

  • Mesas y cuentas abiertasVes las mesas de un vistazo: las ocupadas, en verde y con lo que deben. Tocas una, sigues apuntando y cobras al final; si el terminal se reinicia, las cuentas siguen ahí.
  • Comandas a cocinaLo que marcas en la mesa sale en la impresora de la cocina, sin precios: las bebidas a la barra y los platos a la cocina, si así lo repartes.
  • Extras e ingredientes«Sin cebolla» o «con leche de avena» se elige al marcar el plato, suma su suplemento si lo tiene y sale en la comanda debajo del plato.
  • Alérgenos por artículoMarcas en la ficha de cada plato cuáles de los catorce alérgenos lleva. Si no marcas ninguno, pone «Sin declarar», no «sin alérgenos».
  • Almacén y existenciasLas botellas, los barriles y lo que compras para la cocina: ves lo que te queda y lo que tienes que pedir, y el inventario guarda la diferencia con lo que decía la caja.
  • EscandallosLa receta de cada plato: al venderlo, descuenta del almacén lo que lleva. Es opcional, y no cambia nada del ticket.
  • Proveedores y comprasTienes a mano a quién le compras, qué te trae y cómo contactarle, y cada entrada de mercancía queda con el nombre de su proveedor: sabes cuánto te ha traído cada uno.
  • Estadísticas de ventasTres respuestas: cuánto has hecho, si vas mejor o peor que en el periodo anterior y qué días vendes de verdad. Con las mismas cifras que el cierre de caja.
  • Control horarioTus empleados fichan al entrar y al salir en la misma caja, con su firma, y descargas el registro de jornada en PDF. Un fichaje equivocado no se borra: se corrige con su motivo.

En el alta, la caja te pregunta si tienes mesas y cuántas: un toque, y ya puedes abrir. Los nombres de verdad —la terraza, el reservado, las cuentas de barra— los pones luego, con calma. La venta directa sigue arriba, porque en la mayoría de los bares el café de barra se cobra más que cualquier mesa.

Plano dibujado de un bar visto desde arriba: la barra con tres taburetes y ocho mesas, tres en verde porque están ocupadas, y un dedo que toca una de ellas de la que sale un ticket con su QR
Las mesas ocupadas, en verde; tocas una y cobras su cuenta.
Cocina

La comanda sale en la cocina, en papel

Lo que marcas en la mesa sale en la impresora de la cocina, sin precios y sin QR: en la cocina se lee cuántos y de qué, y un papel con QR se parece demasiado a un ticket como para dejarlo cerca de un cliente.

Repartes por categoría, una sola vez: las bebidas a la barra, los platos a la cocina. Lo que no has repartido sale en todas las impresoras de comandas, porque un plato que no se imprime es un plato que no se cocina. Si la comanda no sale, la caja te lo dice, y la venta no se toca: la comanda no es un documento.

Lo que pidesDónde sale
Las cañas y los cafésEn la impresora de la barra, si le has dado las bebidas
Los platosEn la impresora de la cocina
Lo que no has repartidoEn todas las impresoras de comandas
Con dos impresoras en la cocinaEn las dos, o la caja te avisa

La impresora es una térmica de red o Bluetooth, compatible ESC/POS. No hay pantalla de cocina: la comanda es de papel.

Pase de la cocina de un restaurante a mediodía: una mano arranca de una impresora térmica una comanda de papel, junto a dos platos listos para salir
La comanda llega a la cocina en papel, sin precios. Imagen ilustrativa generada con IA.
Extras

«Sin cebolla» llega a la cocina: extras y alérgenos

Los extras se preparan una vez, desde el panel: la leche entera, desnatada o de avena; la hamburguesa sin cebolla; el punto de la carne. Al marcar el plato se eligen, suman su suplemento si lo tienen y salen en la comanda debajo del plato, donde el cocinero los ve.

Y en la ficha de cada plato marcas cuáles de los catorce alérgenos de la norma lleva. Nadie te los rellena: la declaración es tuya, porque eres tú quien responde de lo que sirves. Si no marcas ninguno, la caja pone «Sin declarar», no «sin alérgenos»: delante de un cliente celíaco, esas dos frases no son la misma.

Dibujo de una hamburguesa en su plato y una cebolla tachada, con una flecha hacia una impresora de la que sale una comanda con una nota verde debajo de la primera línea
«Sin cebolla» sale en la comanda, debajo del plato.
Escandallos

Lo que sale de la cocina, descontado del almacén

Nadie vende harina: se vende la pizza. Por eso, en un bar, el almacén solo sirve si sabe qué lleva cada plato. Con el escandallo —la receta del plato— cada pizza vendida descuenta la harina, el tomate y el queso, y ves lo que te queda antes de que se acabe en pleno servicio.

Es opcional: un bar que vende cafés no tiene que escribir recetas para poder cobrar. Y no toca el ticket: tu cliente lee «Pizza margarita», no la harina. Solo una regla: la receta se escribe en la misma unidad en que cargas el ingrediente, porque la caja no convierte gramos en sacos.

Dibujo de una pizza de la que sale una porción y una flecha hacia un estante con un saco de harina, una lata de tomate y un queso, cada uno con una barra que baja
Cada pizza vendida descuenta lo que lleva.
Restaurante

En el restaurante, la cuenta y el cobro van a la mesa

En la terraza nadie quiere levantarse para pagar. Con nuestro datáfono abres la cuenta de la mesa en el mismo aparato con el que cobras: lo llevas a la mesa, el cliente paga con tarjeta y el ticket sale allí mismo. Caja, impresora y datáfono en la mano, no tres aparatos en la barra. Y si el wifi del bar no llega a la terraza, sigue conectado con su propia SIM multioperador.

Sala, terraza y reservado, cada una con sus mesas, y las cuentas de barra aparte. Y si a media comida el terminal se reinicia, las cuentas siguen ahí: se guardan cifradas, mesa por mesa.

Mesa de una terraza después de comer: el camarero sostiene el datáfono y el cliente acerca la tarjeta para pagar
El cobro con tarjeta, en la mesa. Imagen ilustrativa generada con IA.
La norma

Veri*factu en tu bar, en tres líneas

Veri*factu obliga a las sociedades desde el 1 de enero de 2027 y al resto de obligados desde el 1 de julio de 2027. Cada ticket deja un registro encadenado al anterior y lleva un QR con el que tu cliente puede comprobarlo en la Agencia Tributaria. La cuenta abierta de una mesa no es un registro: el registro nace cuando cobras. Ningún programa está «homologado»: la norma no prevé homologación previa.

Lo explicamos entero, con los artículos al lado, en la guía de Veri*factu. Y las fuentes, en el BOE: el Real Decreto 1007/2023 y la Orden HAC/1177/2024.

Dibujo de un ticket con su QR, una cadena de candados unidos y un edificio público, y una mano que comprueba el QR con el móvil
Cada ticket se encadena al anterior, y el QR se comprueba con el móvil.
Lo decimos antes

Lo que el TPV de tu bar no hace

  • Cargar la carta o el listín desde una fotoEn camino: todavía no está.
  • Carta QR con alérgenosEn camino: todavía no está.
  • No tiene pantalla de cocina: la comanda sale en papel, en una impresora térmica.
  • No hace reservas de mesa ni pedidos a domicilio o desde fuera: todavía no están.
  • No propone los alérgenos: los marcas tú, plato por plato.
  • El escandallo no convierte unidades: la receta va en la misma unidad en que cargas el ingrediente.
  • No es un programa de contabilidad: las facturas de tus proveedores las sigue llevando tu asesor o gestoría.
  • No sirve en el País Vasco ni en Navarra: allí rigen TicketBAI y el sistema foral.
  • El envío en producción a la AEAT se enciende el día que pones el sistema en servicio; lo probado hasta hoy es preproducción.
Precio

Cuánto cuesta el TPV para tu bar

Empiezas gratis en la barra y subes de escalón el día que lo necesitas: la factura con NIF y los productos desde el navegador están en el Starter (la carta desde una foto, en camino); las mesas, la comanda y el almacén, en el Pro. Todo el detalle de los planes está en la tabla de la portada.

Si el datáfono no es nuestro
PlanAl mesY ademásContratar
Gratis0 €para siempreEmpezar
Starter14,90 €o 149 € al añoContratar
Pro24,90 €o 249 € al añoContratar

Todos los precios llevan el IVA aparte. Con nuestro datáfono, el software va incluido: 0 €.

Dudas

Preguntas sobre el TPV para tu bar

¿Qué plan necesito para mi bar?

Si cobras cada consumición en la barra, el gratis. Si te piden factura con NIF, el Starter. Si tienes mesas con la cuenta abierta y quieres que la comanda salga en la cocina, el plan Pro para tu bar.

¿Tengo que comprar una pantalla para la cocina?

No, y no la tenemos: la comanda sale en papel, en una impresora térmica de red o Bluetooth, compatible ESC/POS, que pones en la cocina.

¿Se pierden las cuentas de las mesas si se apaga el terminal?

No. Cada cuenta abierta se guarda cifrada en el terminal y sigue ahí cuando vuelve a encenderse.

¿Una cuenta abierta ya es un ticket para Hacienda?

No. Mientras no cobras es una cuenta, no un documento: el registro de Veri*factu nace al cobrar, como en cualquier venta.

¿Puedo cargar la carta sin teclear los precios?

Todavía no: cargar la carta con una foto está en camino. Hoy los platos y sus precios se cargan desde el navegador, con el plan Starter, y llegan a la caja solos.

¿Me dice qué alérgenos lleva cada plato?

No los adivina: los marcas tú en la ficha de cada plato, de los catorce de la norma. Si no marcas ninguno, pone «Sin declarar».

¿Hace reservas de mesa o pedidos a domicilio?

Todavía no. Hoy es la caja del local: la barra, las mesas y la cocina.

¿Sirve en el País Vasco o en Navarra?

No. Allí rigen TicketBAI y el sistema foral de Navarra, que son otro sistema y tienen sus propios programas.

¿Lo ponemos en tu barra?

Escríbenos y te decimos qué plan le va a tu bar o a tu restaurante, y qué te hace falta para empezar: si tu Android sirve, qué impresora va en la cocina, o si te conviene nuestro datáfono para cobrar en la mesa.